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Porque no tengo un vientre plano

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Tener una pancita plana es uno de los deseos más comunes de las mujeres (y seguramente muchos de los hombres). Tanto, que la mayoría de las mujeres nombran sus abdominales como la parte de su cuerpo de la  que se sienten más inseguras. Y lo peor es que con el pasar de los anos, la grasita en la panza se vuelve más rebelde. Lee aquí las razones que hacen que tu vientre no esté tan plano como deseas…

Vientre plano

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En tu juventud, el estrógeno sube a oleadas en tu cuerpo, estimulando la producción de grasa protectora en las caderas y las nalgas para prepararse para el embarazo. Quizás es justamente en la barriga donde menos vez acumulaciones de grasa. Pero cuando se llega a los 40 y los niveles de estrógeno comienzan caer en sus 40 y 50, aunque la grasa corporal puede caer, empieza a reacomodarse justamente en el lugar que no quiere: tu estómago.

El cuerpo almacena la grasa en el vientre, ya que puede acceder a ella para utilizar rápidamente como fuente de energía. Como se hacía miles años atrás, en la época de las cavernas, cuando el cuerpo se ajustaba a pasar por períodos de hambre. Así que es algo natural que la grasa tome tu barriga como el lugar más cómodo para vivir.

Otro inflador vientre es tu pérdida de músculo: A partir de los 30 años, las mujeres sedentarias pueden perder 5 a 7 libras de músculo cada década. Esto hace que te vuelvas más gordita, ya que disminuye tu tasa metabólica en un 2 a un 4% cada 10 años, haciendo que poco a poco acumules más peso en tu cuerpo, incluso si no estás comiendo más calorías.

Lo peor es que un vientre grande, no sólo afecta la manera en que te vistes, también significa problemas de salud. Por debajo de la grasa subcutánea (la capa o rollito que se puede agarrar con la mano) se encuentra la grasa visceral, que es la más perjudicial, que se acumula alrededor de los órganos y empuja contra la pared abdominal.

Esta grasa visceral produce sustancias químicas que generan inflamación que es dañina en el cuerpo, lo que aumenta su riesgo de enfermedades del corazón, diabetes e incluso cáncer.

Pero no desesperes porque no todo está perdido. La buena noticia es que rebajando tu cintura apenas 2 pulgadas es suficiente para que estés fuera de la zona de peligro. Claro, hacerlo requiere bastante de tu esfuerzo y es hora que empieces a hacerlo. En otro artículo te diré cómo lograrlo.

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